miércoles, 17 de octubre de 2007
MQM
Quintana-Martelo juega el doble juego de la pintura: una realidad apresada en dos dimensiones, agolpada contra una superficie plana, y otra realidad que se niega a no ser representada: la de la propia acción del artista, plasmada en los propios útiles (los botes de pintura, los platos de mezcla, las brochas y pinceles), pero también en los despojos.
Action Painting y naturalismo; a la vez.
Todos los momentos del momento sincronizados.
martes, 9 de octubre de 2007
Seis razones para amar a Belén Gopegui
Porque su estilo es como mirar desde las rocas de una playa tranquila: ves las algas, ves los peces y ves la arena del fondo, pero el agua refleja las nubes y el sol.
Porque da voz a quien no la tiene: los cuerpos sociales como productos resultantes de una agregación de individuos, y no de una simple adición. ¿No es toda una aventura convertir en personaje de Lo real a un "coro de asalariados y asalariadas de renta media reticentes"?
Porque sus argumentos son catalíticos, como sucede muchas veces en nuestras vidas. Que un amigo te pida dos millones de pesetas para ayudarle a reflotar su empresa es el paso previo a una reflexión en torno a la frustración de los ideales de juventud y a las contradicciones de la clase media, pero siempre queda la esperanza de la conquista del aire. Que un ecuatoriano te eche en cara que le han despedido del trabajo por culpa de tus quejas puede dar lugar a un seismo ético, sobre todo cuando hay una moral subterránea en movimiento.
Porque sus temas nos consuelan (al vernos reflejados en ellos) al tiempo que nos inquietan (al vernos reflejados en ellos).
Porque sus metáforas son finas y brillantes como el filo de un cuchillo: "Cuarenta y cuatro años y ni una sola respuesta, no lloraba por autocompasión, dejaba que las lágrimas saliesen como alguien deja entrar el agua en un barco sin achicarla, hasta que el barco empieza a hundirse y no queda más remedio que nadar"
lunes, 1 de octubre de 2007
Infracosmos
Ni la memoria de veinte generaciones alcanzaría para recordar en qué momento la estirpe familiar se trasladó a la capital. Ni yo, ni mis padres, ni los padres de mis padres conocimos nunca el mar. Hace mucho tiempo que las mejores oportunidades están aquí, pero hay que pertenecer al selecto grupo de los elegidos para poder aprovechar todo el potencial que estas tierras ofrecen. Desde mi atalaya contemplo, día tras día, la batalla por la supervivencia de los pobres.
Nosotros contamos con la ventaja del avistamiento previo: el margen de error es mínimo. La clave suele ser la rapidez, porque éstos, pese a todo, acaban encontrando los mejores sitios, pero a qué precio. No siento ninguna compasión. Mejor para nosotros.
No creo mucho en esas leyendas. De poco nos sirven ahora. Esto es la lucha por la supervivencia. Está bien que la escoria sea tratada como se merece.
viernes, 21 de septiembre de 2007
Funzionismo
Instrucciones para crear una obra funzionista:
Paso primero: Tómese una imagen famosa y fácilmente reconocible. Por ejemplo, la bandera de Iwo Jima (sí, ya sabemos que en sí misma es un montaje, pero esto no hace sino aumentar la carga provocadora del ejercicio):

Paso segundo: Ahora, piénsese en sustituir alguno de los elementos clave de la imagen por otro cuyo valor resida en ser antinómico, contradictorio o metafórico en relación a la carga simbólica implícita en la imagen real. Por ejemplo, se podrían sustituir los soldados por hamburguesas. Pero más fácil (esto es un ejemplo), es sustituir el otro elemento clave: en este caso, la bandera. Una opción sería trocarla por la bandera del Japón, lo que introduciría un elemento cómico y reivindivativo en la obra. Nosotros optamos por la siguiente:

Y ya está: el Kolectibo Funziona no oculta las similitudes de su propuesta con la literatura huiqui. Tampoco oculta que su propuesta tiene más salidas a la hora de comercializar sus productos (aunque puede haber problemas con los derechos de autor, qué duda cabe). Y, en este caso, tampoco oculta su desilusión por haber encontrado, durante el proceso de ejecución, esta otra imagen (que, además, ha servido de base para el ejercicio):

No obstante, el KF cree que reproducir ambas imágenes puede servir para clarificar la diferencia entre funzionismo y pastiche (éste estaría más próximo al concepto huiqui).
El Barón anima, una vez más, a sus huéspedes a que saquen el artista que llevan dentro y envíen sus pequeñas obrillas a esta página. Se garantiza su reproducción (no su éxito).
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Redonda
Más esperanzadora es la renacida pasión del Barón por el dibujo. Un impulso incontrolable le ha llevado a cinco kilómetros del pueblo, y allí ha levantado el vuelo su pasión adormecida, como los buitres que revolotean a su alrededor. Sensaciones aletargadas han vuelto a la vida: la mano que acelera el corazón, el sonido de la mina rasgando el papel, y, sobre todo, el fluir del tiempo, que se detiene; sesenta minutos de entrega.
El Barón se ha hecho el firme propósito de recuperar su tiempo para ello: la muestra no es gran cosa, pero posee un gran valor sentimental, además de ser lo que es: un apunte del natural sin retoques posteriores ni trucos digitales.

viernes, 7 de septiembre de 2007
Paisajes
La Mirada de Richard Estes es posmoderna: todo encaja en sus composiciones, porque la propia realidad es vivida como un caos de reflejos, materiales, señales, iconos, números y letras. Su pincelada es precisa y llana porque el caos surge de la propia vida: él no tiene más que reproducirla tal cual es, y su cerebro permanece a salvo. Todo el tiempo pasado y presente está ahí, y aun el futuro, encarnado en grúas, en edificios en construcción, y, sobre todo, en la propia actitud de sus personajes, captados en un instante único pero que siempre van-hacia-algún-lugar-a-hacer-algo. El mundo actual no genera neurosis, las asimila y reconvierte en una potencia más de la vida: compulsión y desenfreno.
