lunes, 23 de abril de 2007

Huiqui-experimento

El Barón, osado como es, le ha tomado la palabra al grupo de lo wikritores y se ha atrevido a huiquificar a un clásico. Ruega le eximan de culpa si no respeta las normas del manifiesto por una literatura huiqui, pero tenía que intentarlo.

thewaste_land.thomas_elliot.baronde_mediopelo.wiki
EL ORIGEN DE LOS VIVOS

Abril no es más cruel que cualquier otro mes, seguirán brotando
las lilas de adentro de la muerte terráquea, confundiéndose
el olvido y la pulsión, estremeciéndose
las raíces marchitas con lluvias inesperadas.
El invierno nos dejó indiferentes, cubriendo
de memoria nívea la tierra, pero racionando
las dosis de vida en píldoras del tamaño de una uña.
El verano llegó puntual a su cita, cuando estábamos en Lisboa,
con un sol refulgente; hicimos un alto sobre el puente naranja,
y seguimos hacia el este, una nube pasajera, hasta la Alfama,
y bebimos licor café, y hablamos toda la noche.
Eu nâo sâo espanhol, venho da Galiça, sâo um autêntico portugués.


jueves, 19 de abril de 2007

De caceria.

De caceria.

El Barón no ha podido encontrar ningún video original con la canción de Def Con Dos, así que sus invitados tendrán que conformarse con este otro, algo más explícito, que sirve de homenaje a ese gran país cuyas huellas seguimos con veneración en este abigarrado Reino de Cretinia.

martes, 17 de abril de 2007

Parece que sí que era...

La pequeña polémica montada en torno al anuncio de un automóvil con el sonido de fondo de la voz de Julio Cortázar parece haber finalizado. Un desinteresado interesado ha enviado el archivo de audio a otro blog donde se había discutido el tema. Dice que sí que es Cortázar; pero, claro, el discurso está sensiblemente alterado. De dónde era el fragmento ya se sabía; las dudas eran sobre si era la voz de Cortázar o no.

Esto es lo que dice el tal Gon:

Sí, es Cortázar. Él acostumbraba narrar muchos de sus relatos. Para la publicidad tomaron una parte de “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj” texto perteneciente al imperdible “Historias de cronopios y de famas”.
En el siguiente link podrán encontrar el audio completo,
Saludos!

http://www.geocities.com/juliocortazar_arg/prembreloj.htm

viernes, 13 de abril de 2007

De las casualidades o el destino

Al Barón siempre le han llamado la atención esas casualidades que se producen de cuando en cuando. Siempre le ha gustado pensar en lo irreversible del conocimiento: una vez que se conoce un dato (un nombre, un lugar, una fecha), ya no hay vuelta atrás. Alguien dijo "lo malo de saber leer es que no tiene remedio". Y no fue Kurt Vonnegut.
El Barón, en su ignorancia, ha de reconocer que nunca antes había reparado en el nombre de Kurt Vonnegut (KV). Hasta que, hará unos diez días (puede que un 29 de marzo), dos buenos amigos le regalaron "Un hombre sin patria". El 30 de marzo, Kiko Amat, en Babelia, reconocía su deuda con KV. El 4 de abril, el duque de Saint-Ouen reproducía en su blog las "8 Reglas para escribir ficción", de KV. El propio Barón, en fecha reciente y tras haber leído el susodicho libro, reprodujo en su blog una cita de KV: "la vida no es forma de tratar a un animal".
Ahora, KV está muerto. El Barón le quiere agradecer los momentos de dicha vividos mientras leía su libro; y al Destino haberle brinbdado la oportunidad, in extremis, de disfrutarlo en vida del autor; y a sus amigos Harmodio, Garçon, Jabalí y Belflor sus ayudas...

miércoles, 11 de abril de 2007

Las dudas del Barón

Cambiar o no cambiar: ésa es la cuestión. Cuál es más digna acción del ánimo, ¿mantenerse firmes y perserverar hasta lograr concluir una historia que ya bulle desde hace demasiado tiempo, que puede que haya perdido sus cualidades, y que, además, crece lenta, muy lentamente, en filitas de palabras que, poco a poco, suman párrafos y así, más despacio todavía, capítulos, o dar rienda suelta al impulso redentor de una comedia sarcástica que libere los demonios de Cretinia en una isla amenazada por un volcán purificador, aprovechando la llegada de la primavera y la consiguiente alteración de la sangre?
El Barón duda y pide consejo a quien quiera dárselo...
Como dice Kurt Vonnegut: "La vida no es forma de tratar a un animal".

jueves, 29 de marzo de 2007

La doblez

Hay objetos cotidianos y mínimos que suscitan nuestra continua indiferencia pero que, en ocasiones, se rebelan contra su insignificante destino y se muestran al mundo como metáforas reveladoras de la condición humana.

Centrémonos en los guantes de fregar. ¿Acaso esas fundas de látex, de colores llamativos con frecuencia, de usar y tirar también con frecuencia, no son como la ética?

Con ellos nos protegemos las manos para llevar a cabo acciones desagradables sin miedo a mancharnos o contaminarnos. Pero, cuando queremos ser nosotros mismos, dedicarnos a lo que de verdad nos gusta, nos los intentamos quitar y entonces sobreviene la pequeña tragedia, en forma de duda: ¿cuál nos quitamos primero? (Los zurdos que lo interpreten a la inversa). ¿La mano derecha, la ética de la responsabilidad, para poder maniobrar con soltura a la hora de sacarnos, después, el guante izquierdo, la ética de la convicción, que queda, entretanto, a salvo de la contaminación? ¿O nos sacamos primero la ética de la convicción porque con la ética de la responsabilidad tenemos más facilidad para comenzar la engorrosa tarea? Por supuesto, siempre agarrando el guante por la abertura, por ese lugar indefinido en el que nuestra extremidad buscaba refugio, nunca por la zona contaminada, exhibida.

Después está el problema de la doblez. ¿Por qué se dan la vuelta y nos muestran nuestras miserias íntimas? Porque, sí, los guantes nos protegen de la suciedad exterior, pero no nos protegen de nuestra propia transpiración, que queda así expuesta a nuestra mirada y a la de quien se pasee por el lugar. Y lo que vemos no nos gusta, ni debe interesar a observadores no deseados.

Para rematar, está el problema de los dedos que se encogen, como si las falanges temerosas de escapar del encapsulado se replegasen sobre sí mismas en un movimiento retráctil que impide que la funda vuelva a su posición original. Entonces es cuando no nos queda más remedio que entrar en contacto con las sustancias de las que anteriormente nos protegíamos, al tener que tirar, con las yemas de nuestros dedos desnudos, de las cinco (diez) puntas, por el lado exterior del guante. Todo vuelve a su sitio, pero a qué precio.

Por si acaso, yo siempre le recomiendo al Barón que use guantes más caros, que duran más y no dan tantos problemas, pero él siempre me salta con lo del relativismo moral.

Fdo: La Sombra del Barón.