martes, 4 de septiembre de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
La alegría de vivir
“Más de una vez ha pasado por mi imaginación el pensar si todos, sin
excepción de clases, sentimos la misma alegría de vivir. La cuestión,
excesivamente compleja, tiene sus pros y sus contras. En principio creo
que, por lo menos en la infancia, hay un gran porcentaje en favor de la
supuesta alegría, porque en esa edad ¿quién tiene la necesaria reflexión
para meditar sobre la cuestión? Sin embargo, los mismos niños a veces
reflexionan y ven el contraste entre los ricos y los pobres. ¡Cuántas
veces he presenciado esa exploración que los niños proletarios hacen en
un momento de lucidez reflexiva de sus compañeros muchas veces
burgueses! Su mirada se fija ya en sus juguetes, ya en su indumentaria,
en su calzado, en fin, en infinidad de cosas para ellos vedadas. No
obstante, toda esta amargura no dura más que esos breves momentos que
duran en él todas sus doradas ilusiones.
Desde luego para los que tenemos que ver todos los días esa diferencia en su vivir, tiene que hacer en nosotros el efecto de un reactivo que nos mueva a hacer algo por evitar injusticia de tanta magnitud.
Desde el punto de vista humano, que es el único donde deben mirarse las cosas humanas, no puede haber injusticia mayor que la de dividir desde la infancia a los hombres, división que resulta más injusta, por ser los trabajadores, que todo lo producen, los que ocupen el último lugar en la escala en que se hace figurar.
Esa primera división que los niños no llegan a comprender se acentúa con caracteres perfectamente marcados en el adulto…
Desde luego para los que tenemos que ver todos los días esa diferencia en su vivir, tiene que hacer en nosotros el efecto de un reactivo que nos mueva a hacer algo por evitar injusticia de tanta magnitud.
Desde el punto de vista humano, que es el único donde deben mirarse las cosas humanas, no puede haber injusticia mayor que la de dividir desde la infancia a los hombres, división que resulta más injusta, por ser los trabajadores, que todo lo producen, los que ocupen el último lugar en la escala en que se hace figurar.
Esa primera división que los niños no llegan a comprender se acentúa con caracteres perfectamente marcados en el adulto…
…
No obstante hoy parece despierta de su aletargamiento y al fin
parece que nuestros trabajadores se incorporan a filas dispuestos a
hacer valer sus derechos. Pero ciertamente para que la alegría de vivir
sea igualmente sentida en todos los hombres, hoy más que nunca, es
necesario que todos nos agrupemos en torno de nuestras aspiraciones...
Contra la escuela única y laica se han dirigido los cañones de grueso
calibre, porque ahí es donde está la raíz que ha de dar origen a la
liberación completa, ya que en la escuela única no puede haber
privilegios; pero junto a la capacitación cultural tiene que estar la
acción constante para que esa alegría no pueda desaparecer nunca de los
hogares proletarios. O más bien dicho, traerla, porque no existe".
Fragmentos
del artículo "La alegría de vivir", firmado por Herminio Barreiro
Calvete (1907-2012), maestro represaliado, y publicado por el semanario socialista
La Hora, hacia 1935 o 1936. Fue reproducido(folios 51 y 52) como
prueba acusatoria de "adhesión a la rebelión" en el expediente de
depuración del autor, que conllevó, además, una pena de cuatro años de
prisión y la imposibilidad de ejercer el magisterio hasta 1974.
viernes, 30 de marzo de 2012
Aniversario
Un ano máis, o cumpreanos é máis agradable gracias ao vídeo de Gabinete Toons. Quero entender que non hai ningunha mensaxe subliminal.
lunes, 30 de enero de 2012
La luz del norte
viernes, 2 de diciembre de 2011
Cascanueces
Un tercer anfiteatro proporciona una perspectiva privilegiada de la coreografía, pero se pierde una parte del efecto más impresionante de un ballet clásico: la ingravidez aparente de sus protagonistas. Si se pudiera elegir, lo ideal sería disponer de un espejo recubriendo el escenario.
Entre vuelo y vuelo, vienen así a la memoria cosas como los nuevos pasos aprendidos por mi hermana tras su clase de los viernes, que nos mostraba entusiasmada sobre el parquet de la sala, o aquel libro del Cascanueces que teníamos, del que recuerdo unos ratones siniestros de ojos rojizos, y al muñeco protagonista en la portada, y hasta aquel calendario que colgaba en la cocina de la casa de mis abuelos, donde una fotografía del García Barbón no desmerecía la elegancia y suntuosidad del sitio.
En estados como éste, en fin, uno tiende a encontrar indicios de un pasado que no volverá en una infinita gama de objetos y sucesos cotidianos y no tan cotidianos...
Entre vuelo y vuelo, vienen así a la memoria cosas como los nuevos pasos aprendidos por mi hermana tras su clase de los viernes, que nos mostraba entusiasmada sobre el parquet de la sala, o aquel libro del Cascanueces que teníamos, del que recuerdo unos ratones siniestros de ojos rojizos, y al muñeco protagonista en la portada, y hasta aquel calendario que colgaba en la cocina de la casa de mis abuelos, donde una fotografía del García Barbón no desmerecía la elegancia y suntuosidad del sitio.
En estados como éste, en fin, uno tiende a encontrar indicios de un pasado que no volverá en una infinita gama de objetos y sucesos cotidianos y no tan cotidianos...
martes, 15 de noviembre de 2011
Otoño, Madrid
Con raíces de carbón y veleta,
y una mochila de mármol,
me traigo de regreso y deambulo
por el mundo azuldorado,
de memoria dura y materia celeste.
y una mochila de mármol,
me traigo de regreso y deambulo
por el mundo azuldorado,
de memoria dura y materia celeste.
jueves, 20 de octubre de 2011
El piélago en otoño
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