miércoles, 17 de octubre de 2007

MQM

Los objetos se adhieren al lienzo y parecen saltar hacia nosotros.
Quintana-Martelo juega el doble juego de la pintura: una realidad apresada en dos dimensiones, agolpada contra una superficie plana, y otra realidad que se niega a no ser representada: la de la propia acción del artista, plasmada en los propios útiles (los botes de pintura, los platos de mezcla, las brochas y pinceles), pero también en los despojos.
Action Painting y naturalismo; a la vez.
Todos los momentos del momento sincronizados.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me recuerdan las mesas puestas de Daniel Spoerri: estamos frente a un cuadro adosado al muro, es decir vertical, en donde, por un vertiginoso desplazamiento de la perspectiva, se nos ofrece una vista aérea de un comedor recién usado (hay aún restos de vino en las copas). Chécate
http://www1.kunsthauswien.com/austellungen/spoerri_sevilla-big.jpg